¡Transgénicos!
¡Transgénicos!
por. Luis Guillermo Dipotet Mollinedo.
por. Luis Guillermo Dipotet Mollinedo.
Los alimentos transgénicos, su valoración ética acapara el
debate de los últimos meses, resultando el villano el arroz dorado. La
trangénesis, aplicada hoy la producción de alimentos, es una herramienta
éticamente efectiva, sobre todo en el mundo de hoy, donde se ha convertido, la
producción de alimentos y dar de comer, en la más difícil tarea, para las políticas
de Estado y de Organizaciones mundiales, donde 6000 millones de estómagos, se
muestran intransigentes en no recibir su sustento.
En relación a la Transgénesis, no resulta menos ético, la
selección natural que realiza la madre Natura. O qué sería de las poblaciones
flageladas por el hambre en Europa y el resto del mundo, si se le hubieran puesto obstáculo a los experimentos del Fraile Agustino Gregor
Johann Mendel, o sencillamente “Mendel”, que en el obscurantismo de la Austria
pre-industrial de la primera mitad del siglo XIX, desarrolló sus famosos
estudios del entrecruzamiento genético (crossing over), que no es otra cosa que
transgénesis a través de la biotecnología. También las introducciones pioneras
realizadas en la industria azucarera en Cuba (mi país), con la sustitución de
especies autóctonas y tropicalizadas, como es el caso de la caña Media Luna
(“fabricada” en poblado homónimo, de la provincia de Manzanillo), la
Cristalina, que a pesar de ser estas, especies robustas y de gran rendimiento
por su porte y frondosidad, eran diezmadas por enfermedades y plagas, que hacían
caer su rendimiento. Su sustitución, por especies transgénicas que resistieran
mejor las plagas, fue obligatoria para poder salvar las producciones
azucareras. El hombre comenzó a utilizar alimentos transgénicos desde el primer
momento que comenzó a realizar agricultura, mediante la selección de las
mejores semillas, transportándose estas, a través de viajeros, expediciones,
viajes de conquista, etc. Oponerse al uso de los transgénicos, para la mejora
de la calidad y calidad de alimentos, semillas, granos, ¡es como oponerse a
transfundir a un convaleciente grave que sólo lo podría salvar dicha práctica!,
¡la anti-transgénesis es obscurantismo nato!
Cincuenta años atrás, se podía beber agua de cualquier
arroyo campestre, con sus frías aguas matinales, ¡hoy; si encontraras un
arroyo; no sería posible calmar la sed, por el cambio que ha sufrido el entorno
micro-biológico, la diversidad de virus y de bacterias patógenas! Entonces, la realidad
de hoy, es diferente a la realidad de hace un siglo, donde la agricultura era
más sustentable, un tanto más “jibara” y silvestre. Estamos obligados hoy a
pasar desde la Agricultura estándar, a una Agricultura inducida, más
intencionada (como en algún momento del desarrollo humano se pasó de la
recolección a la agricultura) y sólo es posible hacerlo a través de la
transgénesis. Considero que lo más peligroso sería la práctica monopolista y
poco democrática que de algún modo están usando transnacionales como Bayer-
Monsanto, donde se ha apoderado de semillas nacionales y hasta prohíben su comercialización,
utilizando las semillas transgénicas como instrumento de colonización, sin dar
oportunidades a los campesinos locales y a sus semillas ancestrales. A pesar de
lo fértiles que son las tierras en Cuba, donde los granos germinan en los
lugares más insospechados, donde van a parar por azar, ¡tenemos una necesidad
imperiosa de hacer uso de los transgénicos y la aplicación plena de la Biotecnología
y sus avances!, no espera más ese momento por las escaseces de productos del agro,
variedades de carne que casi ya hemos olvidado; los más adultos; pues sus
producciones se han deprimido tanto, que no alcanza para su comercialización a
gran escala. Además del encarecimiento de la tonelada de alimento, en el mercado
Internacional, donde obligatoriamente tenemos que concurrir mes por mes.
Hoy no hay tiempo para la vacilación, ni para dudas ante la
introducción de estos adelantos. Que debe ir unida a mayor autonomía de las
empresas para la aplicación de la Ciencia y la Innovación, donde estas Unidades
de Gestión sean Sujetos, no subsidiarias de entidades estatales que rigen la Política
de la Innovación en Cuba.

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