El dióxido de carbono y la geotérmica.
Dióxido
de carbono atrapado y usado en un sistema de energía geotérmica
El calor geotérmico a una profundidad
aproximada de entre 1,5 y 3 kilómetros (entre 1 y 2 millas) en el subsuelo
terrestre es una fuente potencial de energía que podría ser explotada usando un
portador insólito: el dióxido de carbono (CO2), el principal villano en el
drama del calentamiento global. Esa energía, a diferencia de la solar y la
eólica, no necesitaría nunca del paso intermedio de ser almacenada en baterías,
y sería constante y fiable.
Ésta es la tentadora perspectiva que
ofrece el sistema geotérmico de columna de CO2 inventado por tres
investigadores de la Universidad de Minnesota en Estados Unidos: Martin Saar,
Jimmy Randolph y Thomas Kuehn, todos del departamento de ciencia e ingeniería.
La idea es capturar el CO2 obtenido en
centrales eléctricas que usan combustibles fósiles, e inyectarlo dentro de
cuencas sedimentarias a por lo menos 800 metros (media milla) bajo tierra. El
subsuelo calentará el CO2 y hará aumentar su presión. Como consecuencia de
esto, parte de ese CO2 se elevará luego a través de una tubería hasta la
superficie. Allí, el CO2 caliente y a alta presión podría hacer funcionar una
turbina para generar electricidad. El CO2 tiene características que lo hacen bastante
adecuado para esta clase de trabajo.
Parte de la electricidad obtenida con
este sistema se usaría para las bombas de inyección, y el resto iría a la red
de suministro eléctrico. Las ganancias económicas podrían compensar los costos
de captura del CO2, que son el mayor obstáculo económico para su captura y
almacenamiento.
Se planea comenzar en 2013 las pruebas
para evaluar la viabilidad práctica del sistema, probablemente en una central
eléctrica canadiense cercana a Dakota del Norte.
(Tomado
de la Revista digital “Amazings RCYT”)
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