La energía que
tenemos a mano y no se encuentra adecuadamente explotada.
Los
términos batería atómica, pila atómica, batería nuclear, batería de tritio y
generador de radioisótopos se emplean para describir un dispositivo que usa las
emisiones de un isótopo radioactivo para generar electricidad. Del mismo modo
que los reactores nucleares, estas baterías generan electricidad a partir de la
energía atómica, pero se diferencian de ellos en que no usan una reacción en
cadena. Comparados con otras baterías resultan muy costosos, pero tienen una
vida útil muy larga y una gran densidad de energía. Por ello se usan
generalmente en equipos que deben funcionar sin ser atendidos durante largos
períodos de tiempo, como naves espaciales y estaciones científicas automáticas
en lugares remotos.
La
tecnología de baterías nucleares comenzó en 1913, cuando Henry Moseley demostró
por primera vez la célula Beta, y recibió una atención considerable para
aplicaciones que requieren fuentes de energía de larga duración para usos aeroespaciales
durante los años 50 y 60. A lo largo de los años se han desarrollado muchos
tipos y métodos. Los principios científicos son bien conocidos, pero la moderna
nanotecnología y los nuevos semiconductores de banda ancha han creado nuevos
dispositivos, así como propiedades materiales interesantes que no estaban
disponibles anteriormente.
Actualmente
se están desarrollando baterías que usan la energía de la desintegración de los
radioisótopos para proporcionar energía durante largos períodos de tiempo (10-20
años). Las técnicas de conversión se pueden agrupar en dos tipos: térmica y no
térmica. Los conversores térmicos (cuya potencia de salida es función de una
diferencia de temperatura) incluyen generadores termoeléctricos y termoiónicos.
Los conversores no térmicos (cuya potencia de salida no es una función de una
diferencia de temperatura) extraen una fracción de la energía incidente cuando
se transforma en calor en lugar de utilizar la energía térmica para mover
electrones en un circuito. Las baterías atómicas tienen generalmente una
eficiencia de 0.1–5%. Los generadores beta-voltaicos tienen un 6–8%.
Un
equipo de científicos trabaja en los detalles de un prototipo de pila atómica
basada en el proceso de descomposición radioactiva para alcanzar una esperanza
de vida diez veces superior a las de otros prototipos similares. Polémica,
además de armar la gorda entre las filas de ecologistas, esta tecnología podría
sustituir la que se usa actualmente para implantes quirúrgicos.
Un
conversor termoiónico consiste en un electrodo caliente que emite electrones
hacia un electrodo más frío, produciendo una potencia eléctrica útil. Se usa
vapor de cesio para optimizar el funcionamiento de los electrodos.
Generadores
termoeléctricos
Un
conversor termoeléctrico consiste en una conexión serie de termopares, que
convierten el calor liberado por la desintegración de un material radioactivo
en electricidad usando el efecto Seebeck. Los termopares metálicos tienen una
eficiencia baja en la conversión temperatura-electricidad. Sin embargo, usando
materiales semiconductores como el telurio de bismuto o el silicio-germanio, se
pueden conseguir eficiencias de conversión muchos mayores. Alcanzan un
rendimiento de hasta un 10%.
Células
termo-fotovoltaicas
Usan
el mismo principio que las células fotovoltaicas, excepto que convierten la luz
infrarroja (y no la luz visible) emitida por una superficie caliente, en
electricidad. Las células termo-fotovoltaicas tienen una eficiencia ligeramente
superior a los pares termoeléctricos y se pueden combinar con ellos, doblando
en teoría la eficiencia.
Generadores
de carga directa
En
el primer tipo, los generadores principales consisten en un condensador que se
carga por la corriente de las partículas cargadas de una capa radiactiva
depositada en uno de los electrodos. El espacio entre los electrodos puede ser
el vacío o un dieléctrico. Se pueden utilizar partículas con carga negativa
(partículas beta) o positiva (partículas alfa, positrones o fragmentos de
fisión). Aunque esta forma de generador nuclear-eléctrico se remonta a 1913, lo
altos voltajes y muy bajas corrientes que proporciona hacen que se hayan
desarrollado pocas aplicaciones en el pasado. Actualmente se usan sistemas de
osciladores/transformadores para reducir el voltaje, seguidos de rectificadores
para transformar la corriente alterna de salida de nuevo en contínua.
Fue
el físico inglés Henry Moseley quien construyó el primero de estos generadores.
Su dispositivo consistía en una esfera de cristal, con su superficie interior
plateada, y un emisor de radio montado en el extremo de un cable en el centro.
Las partículas cargadas del radio creaban un flujo de electricidad al moverse rápidamente
del radio a la parte interior de la superficie de la esfera. En un momento tan
tardío como 1945, el modelo de Moseley sirvió como guía para el desarrollo de
otros generadores experimentales de electricidad a partir de las emisiones de
elementos radiactivos.
Beta-voltaicos
Estos
generadores de corriente eléctrica usan la energía de una fuente radiactiva
emisora de partículas beta (electrones). Una fuente común es el tritio, un
isótopo del hidrógeno. A diferencia de la mayoría de las fuentes de energía
nucleares, que usan la radiación nuclear para generar calor que posteriormente
se convierte en electricidad (generadores termoeléctricos y termoiónicos), los
generadores beta-voltaicos usan un proceso de conversión no térmico.
Los
generadores beta-voltaicos se adaptan especialmente bien a las aplicaciones de
baja potencia en las que se requiere una gran duración de la fuente de energía,
como en dispositivos médicos implantables y aplicaciones aeroespaciales.

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